Gestalt en tu vida

Ejercicios

Esta sección pretende darte de manera resumida información y algunos ejercicios para incrementar la calidad de tu vida desde los principios de la Gestalt.

Escuchar al cuerpo
Somos una unidad, no un cuerpo y una mente. Lo que te ocurre a nivel emocional o intelectual también le ocurre a tu cuerpo y viceversa. El cuerpo tiene su propio lenguaje: sensaciones físicas, sentimientos, síntomas. A través de ese lenguaje revela lo que le ocurre y que, por estar ocupados haciendo cosas en el mudo, no hemos podido atender. Por ejemplo, el que te duela la espalda, los hombros, la mandíbula sin haber realizado un gran esfuerzo revela que algo te está pasando y que has ignorado. Probablemente estés enojado o tengas miedo. Si así fuera el caso, necesitas poner límites y buscar protección.
Estar aquí y ahora
El pasado existe como recuerdo en el aquí y el ahora. El futuro existe como plan en el aquí y ahora. Solo en el momento presente puedes actuar. Sólo existe lo que está pasando en el instante. Los recuerdos y los planes nos orientan en la vida pero a veces nos volvemos adictos a ellos y nos perdemos del presente. Sólo aquí y ahora tenemos posibilidad de actuar… de transformar nuestras vidas… de transformarnos. Dedica todos los días unos minutos a sólo percatarte de los que está ocurriendo aquí y ahora en ti y en tu entorno. Verás que todo cambia.
Crear el momento
Los hábitos son formas fijas de conducta que nos resuelven problemas cotidianos y nos ahorran tiempo. De lo contrario serian demasiadas las decisiones que tendríamos que tomar cada día. No obstante, sumidos en las prisas, la inercia y los programas de nuestra vida, ocurre frecuentemente que nos olvidamos que cada momento es una oportunidad para crear algo nuevo que nos permita una mayor conciencia, que no s nutra, que nos haga sentir más vivos. Solo creando nos sentimos valiosos, asombrados, excitados, integrados al mundo. Busca formas diferentes de hacer las mismas cosas y, si puedes, practica un arte. Sólo en la novedad nos expandimos, la comodidad se paree a la felicidad pero no es ml mismo.
Percibir
Nuestro conocimiento del entorno provine de lo que vemos, oímos, sentimos, olemos y gustamos. Sin embargo, a veces se interpone nuestra interpretación de la situación, nuestro juicio, antes de terminar el proceso de percibir. Los pensamientos son herramientas para procesar lo que ya que ya fue percibido, sin embargo, a veces sustituyen a esa información y entonces actuamos más de acuerdo a lo que creemos que de acuerdo a lo que ha ocurrido. Describir exactamente lo que percibimos antes de aventurar una interpretación es una sana manera de relacionarnos con el mundo.
Distinguir
Establecer las diferencias es una función normal para la supervivencia. Si no sabemos distinguir entre las setas comestibles de las venenosas podemos terminar en un hospital o incluso en una cripta. Diferenciar es fundamental, Cuando nos damos cuenta de que la madre de 85 años que actualmente vive tiene poco que ver ya con la mujer de 30 que nos hacia la vida pesada durante nuestra niñez temprana dejamos de pasarle a la anciana facturas antiguas.
Verificar
Todos tenemos filtros perceptuales. El mensaje que llega a tres diferentes personas puede tener tres diferentes significados a partir de la manera en que interpreta la información cada uno. Generalmente, ignoramos aspectos que consideramos poco importantes; a veces agregamos información que no estaba contenida en el mensaje y en otras más, distorsionamos el sentido de los mimos. Eso está ocurre do todo el tiempo cuando nos comunicamos. Por tanto, cuando del mensaje que recibimos dependen decisiones importantes o está siendo proporcionado por una persona afectivamente cercana, hay que cerciorarnos de que realmente lo que nos dijeron fue lo que entendimos.
Asumir la responsabilidad de los conflictos
El conflicto es inevitable en cualquier tipo de relación. Tiene que ver con aspectos anteriores: si no atendemos a nuestras necesidades y damos prioridad a las de los demás; si operamos a partir de nuestras creencias en vez de atenernos a los hechos, y si no verificamos en sentido real del mensaje, es muy probable que tengamos conflictos recurrentes y desgastantes. Incluso si tomamos en cuenta estos aspectos, no es garantía de que nos libremos del conflicto, aunque disminuye la frecuencia y su resolución es más fácil. Cuando dos personas se confrontan es que les importa la relación. Lo contrario es la indiferencia o el abandono.
Conectarnos con los demás
Somos seres vulnerables. Cualquier problema que tengamos, si lo podemos compartir es menor. Necesitamos de los demás… aunque los demás no tienen por qué rescatarnos. Las personas que sientes que no pertenecen a un grupo, que no tienen relaciones significativas, son más proclives a la depresión. Quedarnos solos no es solo una decisión que el otro puede tomar si decide abandonarnos, también obedece a una autoexclusión, a un aislamiento a veces automático para defendernos del dolor, a una defensa que momentáneamente nos hace sentir más poderosos pero que al final no hace más vulnerables. Buscar la conexión con los demás que no permite crecer como personas. Eso entraña un riesgo pero no hay otro camino.
Poner límites
Nadie va cuidar de ti mejor que tú mismo. Nadie va a adivinar qué es lo que necesitas. Es tu responsabilidad hacérselo saber. El otro no está obligado a satisfacer tus necesidades. Tu tampoco estas obligado a hacer lo mismo por él. Hay momentos para dar, otros para recibir, otros más para intercambiar recíprocamente y otros para decir “no quiero… no puedo… no estoy en condiciones”. Un “no” a tiempo resuelve muchos conflictos futuros. Vigila que tu “no” revele realmente lo que sientes.
Reconocer los propios límites
No tenemos las respuestas para todo. No tomamos las mejores decisiones siempre. Hay cuestiones que nos rebasan y con las que no sabemos que hacer aunque nos guste simular que sí. Tenemos limitaciones. No somos tan fuertes como para encarar y resolver cualquier tipo de problema. A veces ni siquiera nos damos cuenta de que tenemos problemas. Somos seres con limitaciones. Conocerlas a la par que nuestros recursos y fortalezas nos da una visión equilibrada de nosotros mismos. Aprendamos a renunciar.