El caldero onírico

14.01.2014
|
Comentarios desactivados
|

El caldero onírico

Arturo Etienne Garza

PDF

A veces me he sentido como un mago dándole vueltas al caldero onírico, en ocasiones embriagado por sus esencias, otras sorprendido por las reacciones químicas, otras (quizás las menos) seguro de lo que va a suceder “después”, pero en general maravillado por ese mundo fascinante, misterioso y sabio.

Introducción

Este artículo intenta ser una primera sistematización de mis experiencias con el trabajo gestáltico de sueños en grupo. Hace tres años elaboré la tesina “El elemento ausente en el trabajo gestáltico de sueños” y desde entonces he ido incorporando algunas estrategias (el psicodrama, p.e.) como parte de mi método. Aunque quizás otros ya las han utilizado, quiero enfatizar la potencia que estas han brindado a mi intervención y lo esclarecedoras que para mi han resultado a la hora de detectar las problemáticas subyacentes del soñante. Todo este proceso me ha llevado a precisar aspectos tanto teóricos como técnicos, los cuales ofrezco a manera de síntesis personal.

1. Concepto de sueño

El sueño es una construcción del individuo que obedece a una necesidad. Es una Gestalt en sí misma que no ha logrado cerrarse, en gran medida porque su significado no es claro para el paciente. En tanto Gestalt inconclusa, el trabajo tiene un sentido de “cierre” (parcial o total) a partir de la integración de los elementos explícitos, omitidos o excluidos. De hecho sustento la hipótesis que los sueños que no se recuerdan son los que se “resuelven”, la necesidad es satisfecha simbólicamente.

El sueño refleja no sólo las partes alienadas del individuo sino la forma en que se organiza su paradigma existencial, a partir del cual ve el mundo y se relaciona consigo mismo y con él.

Distingo cuatro tipos de construcción onírica: El sueño que se tuvo, el sueño que se recuerda, el sueño que se relata y el sueño que se descifra. Solo podemos trabajar con los dos últimos.

2. Tipos de elementos

Los elementos explícitos corresponden a los contenidos manifiestos, al mensaje “literal” del sueño. Los omitidos son aquellos que “faltan” dentro de la trama onírica y que su ausencia total o parcial es detectada y reportada por el soñante (por ejemplo, “Voy con un hombre al no le veo la cara…”; “Estoy en una casa sin puertas”, etc.). Los excluidos son los que sin formar parte del sueño, están implicados – por ejemplo, cuando le pedimos al soñante que nos hable del contexto ignorado donde se desarrolla la trama: “Háblame de la casa de a lado…” (Cuando este elemento no ha sido reportado en el relato). Por así decirlo, los elementos excluidos están fuera de los límites del relato onírico pero necesariamente están ahí, en la matriz existencial del individuo o Gran Fondo.

3. El carácter metafórico

Todos los elementos se entretejen para crear una metáfora existencial. Es decir, los asuntos inconclusos, introyectos, respuesta obsoletas, etc. que juegan un papel medular en la génesis de los conflictos del soñante son sustituidos por imágenes cuya Forma de interrelación se mantiene constante y es la que, si logramos detectarla a través de la representación onírica, nos permite contactar los conflictos subyacentes y diseñar algún experimento especial para ello.

4. Montaje teatral

La “puesta” escénica del sueño normalmente se realiza después que el soñante lo relató en primera persona y en tiempo presente. Entonces se le pide que elija entre sus compañeros aquellos que lo van a actuar. Si el aparece como personaje, también tiene que elegir al que lo va a representar. Le pedimos que dé instrucciones a cada quien y lo ensaye lo suficiente hasta quedar satisfecho. Cuando esto ocurre le pedimos que represente cada uno de los elementos.

5. El problema de la identificación

La clave para que resulte un trabajo de sueño es el grado en que el soñante pueda identificarse con el elemento. Creo que la situación

psicodramática en sí facilita esto pero no es suficiente. Es importante que “la entrevista” con el elemento implique instrucciones referentes a darnos su descripción física, asumir una postura corporal congruente y describir su ubicación con respecto a otros elementos.

6. El soñante deflector

El mayor impedimento en el trabajo de sueños a mi juicio es la deflexión acendrada en el soñante. Por tal razón, lo primero que tiene que hacerse, cuando la inducción repetida a “convertirse en el elemento” no funciona, es trabajar esta resistencia para que el soñante se dé cuenta de cómo le hace para desconectarse, para qué lo hace y qué tanto esto es frecuente en otros ámbitos de su vida y cómo repercute en ella.

7. La entrevista

Cuando el soñante “se convierte” en uno de los elementos, usualmente emprendo un diálogo que debe tener como propósito empatizar con él, por lo que los reflejos son una de las herramientas más importantes. De igual manera, la confrontación puede ser un importante recurso para señalar incongruencias. Es importante que el facilitador mientras escucha el relato eche mano de sus recursos de imaginería para reelaborar para sí el sueño que le están contando. A mí me funciona “crear” mi propia versión del sueño. Esto tiene el doble propósito de “centrarse en el objeto o personaje” y ver la vida desde ahí, y “ponerse en los zapatos” del soñante y descubrir los significados que servirán de base a la hipótesis de trabajo para desarrollar un paréntesis experimental. Preguntas como “¿Cómo es tu existencia siendo….?” y “¿Qué necesitas desde tu ser… (Silla, niña, etc.)? Son clásicas pero no debemos caer en la tentación de la pregunta mecánica. Lo más importante es compenetrarse de la visión del mundo del soñante a través del elemento.

8. Niveles de intervención

Pienso que hay diversos niveles de intervención dentro de un sueño. El más elemental sería la recuperación de las proyecciones por parte del soñante, el siguiente tiene que ver con la comprensión de cómo su sistema de creencias y modos de relación intra e interpersonal lo han llevado a tener la vida que tiene y el siguiente sería el diseñar una situación para que tenga una experiencia alterna que le muestre otra posibilidad de relación a partir de sus propios recursos. Esto puede ir más allá del trabajo habitual y adquirir una dimensión simbólica más profunda.

9. Rituales y reediciones

A partir de este tercer tipo de intervención es que he introducido los rituales y reediciones dentro del trabajo de sueño. Los primeros constituyen un elemento o acto que se agrega al sueño y que simboliza un recurso que no estaba presente en la trama onírica (p.e. poner su propia valentía en forma de enorme espada para que venza al monstruo que lo persigue). Las segundas son intervenciones más amplias y profundas porque implican una versión diferente del sueño, “otra” pauta de relación…un paradigma alterno. Normalmente los rituales colaboran para hacer las reediciones.

10 .Te presto una frase…

Entre las estrategias de reedición una que me ha dado muy buenos resultados es “prestar la frase”. En este sentido, hay que capturar lo obvio que no ha sido verbalizado, ponerlo en una frase y pedirle al soñante que la repita, ratifique o rectifique. Esta frase se intercala dentro del guion onírico y frecuentemente funge como un marco de referencia alterno.

11.Secciones del drama onírico

El sueño tiene frecuentemente una cierta discontuidad. A veces es obvia, como cuando el mismo paciente te reporta una ruptura en la trama y en otras están diversas escenas eslabonadas en suave y “lógica” pendiente, pero que constituyen por sí mismas unidades con un sentido propio a trabajar y una función especial en la diégesis onírica total. A veces conviene dedicar la sesión al trabajo de una sección nada más. A este respecto hay dos cuestiones cruciales: 1) determinar el tema de cada una y sus interreleaciónes, y 2) elegir la sección.

12.Llenar los huecos

Una estrategia que me da buenos resultados, sobre todo con los soñantes muy imaginativos, es lo que he bautizado como “llenar los huecos” y ello puede consistir en “unir” dos secciones aparentemente inconexas, pidiéndole que “agregue” elementos o acciones que las vinculen. Otra es continuando el sueño, sobre todo cuando tiene un final abrupto.

13.Los paréntesis

Le denomino paréntesis al espacio que se interpone dentro de un sueño para trabajar un asunto de la vida real, evocado a nivel emocional y cognitivo por el propio soñante, ya sea de manera espontánea, ya de manera inducida (p.e. cuando se le hacen preguntas como ¿Qué tanto esto mismo te pasa en tu vida?) En este caso, sacamos al soñante del escenario onírico y lo ubicamos en la situación en cuestión para trabajar el asunto inconcluso. Para ello es importante “marcar” la entrada y la salida de alguna manera: toques en el cuerpo, cambio de posición y consignas verbales precisas (“Salte del sueño y vete a aquella vez cuando…”)

14.Temática

El sueño puede sugerir temáticas y subtemáticas. Las primeras se pueden verbalizar en una palabra o frase corta y constituyen el eje conductor de todo el sueño. Las segundas se asocian a segmentos específicos del sueño y se constituyen en significados adyacentes a las temáticas. No hay que olvidar que la temática surge como un compromiso entre la vivencia verbalizada del soñante y la intuición fenomenológica del facilitador. Es decir, no hay “temáticas establecidas”, sino “temáticas emergentes”. Al final de cuentas el sueño es un texto que admite diversas lecturas.

15.Dinámica del sueño

Observo que los sueños presentan diferentes ritmos y ello nos habla de su tono emocional con sus concomitantes corporales respectivas a la hora de representarlo. Modificar el ritmo con que es representado el segmento puede permitir que emerjan significados que de otro modo permanecerían en el fondo.

16.Orden

Parto de la hipóteis de que el sueño es una construcción secuencial de imágenes visuales y verbales cuyo orden tiene una razón de ser para el soñante. En alguna ocasión le pedí al participante que actuara su sueño en orden inverso y se debió a mi temor: era un sueño cuyo orden era vida-muerte. En todos los segmentos le anunciaban que iba a morir en día y fecha específica, hasta que se ve a sí misma acostándose en un lecho con cirios en las esquinas. En tal ocasión decidí trabajarlo en orden inverso (de la muerte a la vida) hasta llegar a “la voz” que le anunciaba su muerte en el primer segmento. Ocurrieron dos cosas, yo me tranquilicé y ella pudo trabajar su “obediencia” hasta poder reeditarlo al punto en que se negó a acostarse en el lecho mortuorio.

17.El papel de la intuición

Hay muchas intervenciones que he realizado en trabajos de sueños que no puedo comprender su base racional y que sin embargo demuestran posteriormente con los resultados, que tienen un sentido claro. Creo que si como facilitadores atendemos al fenómeno onírico de manera fenomenológica, los significados emergen y uno fluye “junto con” ellos.

18.La resonancia en el terapeuta

Hay sueños que al trabajarlos remueven cosas en el facilitador, hay otros que le permiten “resolver” a través de ellos algún asunto pendiente. El facilitador debe estar muy atento a su persona conforme avanza el proceso. Incluso hay sueños que dan tanto temor que más vale no trabajarlos y esto puede que tenga que ver más con asuntos inconclusos del propio facilitador que con la temática subyacente en sí del sueño. El facilitador –como ocurre en terapia- debe cerciorarse de estar en el estado idóneo a nivel organísmica para trabajar ese sueño.

19.La resonancia en el grupo

Es sumamente importante que se procese el trabajo de sueño en todo el grupo, al finalizar un trabajo. Es casi inevitable la movilización de emociones en el resto de los integrantes, tanto los que intervienen como actores como en los simples espectadores. Incluso me atrevería a decir que estos últimos son los más necesitados pues los actores de alguna manera están “procesando”.

20.La capsula onírica

Un fenómeno frecuente que me sorprende sobremanera es la “cápsula” que se forma alrededor del soñante y el facilitador. Es como si quedaran aislados del resto del grupo, en una sinergia extraordinaria, pues los significados fluyen al mismo tiempo que la comunicación verbal disminuye en tono. La queja frecuente por parte del resto de los integrantes es que “No les escuchamos” aun cuando soñante y facilitador “oyeron” más de lo que cada uno dijo.

21.La importancia de que el soñante verbalice el significado global del sueño.

Pedirle al soñante que exprese en una frase corta el significado del sueño – o del segmento – al final del trabajo, es a mi juicio una de las mejores maneras de “cerrar”. Esto permite la simbolización de la experiencia que frecuentemente tiene una gran carga emocional y la reorganización de significados en torno a sí mismo y la relación con el mundo.

22.La resolución

Los sueños son como prismas geométricos en los que nos podemos reflejar de múltiples maneras en diferentes momentos. Trabajar un sueño no necesariamente quiere decir resolverlo definitivamente. Perls es muy acertado cuando dice que un sueño puede ser trabajado a lo largo de toda la vida. Mi explicación es que detrás del sueño está nuestra matriz paradigmática existencial (o sea el Gran Fondo). Si cambia ésta, se modifican los significados. Los símbolos no son más que medios para llegar a aquellos y su nexo no es algo estático. Un mismo símbolo puede significar cosas distintas en diferentes sueños y momentos de la vida.

Comentario: Creo que el trabajo de sueños es una de las líneas de investigación más importantes de la Piscoterapia Gestalt, que puede servir de base a elaboraciones teóricas que emanen del mismo fenómeno sin tener que importar necesariamente conceptos de otros marcos de referencia (freudiano, junguiano, etc) y que los que hemos realizado este tipo de intervenciones de manera consistente a lo largo de los años, podemos comenzar a sistematizar y difundir nuestra experiencia en aras de enriquecernos y generar un desarrollo teórico importante.

Descargar PDF

Comments are closed.